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La comida en el hogar de una madre de día

Una de las ventajas que tenemos las madres de día es poder asegurar la calidad en todos los aspectos del servicio que ofrecemos a la primera infancia.

Un menú sano y equilibrado es una de nuestras prioridades.

Ofrecer un menú sano y equilibrado es una de las prioridades en cualquier iniciativa de madre de día. Por este motivo, recurrimos a nutricionistas profesionales para que elaboren el menú con todos los alimentos y nutrientes necesarios para los niños/as de nuestro nido. A veces contamos con un mismo menú para todos y, otras veces, si tenemos bebés que aún no ingieren sólidos, tenemos un menú de triturados hasta que más o menos cumplen un añito.

La comida que ofrecemos es siempre casera, elaborada por nosotras mismas y, en la medida de nuestras posibilidades, compuesta por ingredientes ecológicos. Para cocinar, las madres de día contamos con Carnet de Manipulador de Alimentos, ya que es uno de los requisitos que se nos exige desde la Consejería de Asuntos Sociales, y estamos preparadas para atender además cualquier tipo de alergia en la iniciativa.

Un menú rico en vitaminas, minerales, proteínas e hidratos de carbono

Para cubrir la parte de minerales y vitaminas, nuestro menú es rico en verduras y frutas frescas, intentando siempre que su procedencia sea local y sean de temporada.

En cuanto a la ingesta de proteínas de origen animal, en nuestro menú priorizamos el pescado, los huevos y las carnes blancas y menos grasas como el pollo o el pavo, frente a las carnes rojas.

Las proteínas de origen vegetal y los hidratos de carbono están presentes en las leguminosas. Y por supuesto, en nuestros menús no faltan la pasta, el arroz, la quinoa, el mijo y todo tipo de cereales saludables.

El importante momento de la comida que comienza con el lavado de manos

La hora de la comida es uno de los momentos más importantes de nuestra jornada. Tras desplegar energía en el parque, llegamos a casa y lo primero que hacemos es quitarnos el abrigo y los zapatos y dirigirnos al aseo para lavar con mucho cuidado nuestras manitas.

Siempre nos tomamos nuestro tiempo y dejamos que el niño/a realice su lavado de manos de forma autónoma cuando se encuentre preparado para ello.

A continuación, los peques cogen su babero y su vasito y se sientan alrededor de la mesa que, en mi caso, se encuentra en la cocina.

Cada cual tiene asignada una silla desde comienzo de curso y sabe perfectamente que ése es su lugar y hay que respetar el de los demás.

Madre de día en La Casita de Pez Austral

Como generalmente he preparado la comida la noche anterior o esa misma mañana, está solo a falta de calentar para servirla templada. El momento de la espera, que si vienen con hambre se les hace un poco largo, es idóneo para cantarles una canción que les ayude a tener un poco de paciencia.

Yo suelo cantarles la canción de los pollitos y los mayores me acompañan: “Los pollitos dicen, pío, pío, pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío…”.

Algunos comen de manera autónoma y otros necesitan ayuda

Una vez calentita, sirvo la comida. Si comen de manera completamente autónoma, simplemente estamos cerca para vigilar que todo esté bien. Si son bebés que aun necesitan nuestra ayuda, nos sentaremos a su lado y les ayudaremos con la cuchara.

Hay madres de día que optamos por comer a la vez que ellos, y otras que esperan a comer cuando ya estén echados a la siesta. A mí, normalmente, me gusta comer junto a ellos, porque entiendo que la imitación en los hábitos en la mesa forma parte de su aprendizaje.

Casi siempre los mayores repiten. ¡Eso es que la comida les sabe rica! Y pocas veces rechazan un alimento. Cuando esto sucede, les retiro el plato, pues lo que nunca hago es forzarles a comer algo que no quieren.

¡Ah! Y les dejo mancharse. Pues para aprender a comer solitos es necesario.

Y por supuesto cuando no quieren más, aunque no se hayan terminado el plato, tampoco les obligo a comerlo hasta el final.

De postre, generalmente, tomamos media pieza de fruta, que se suma a la pieza o dos piezas enteras que ya hemos tomado en el desayuno de media mañana.

¿Y si hay alguna alergia?

Cada vez es más frecuente que vengan niños/as con alguna alergia a la iniciativa. En concreto, yo tuve el primer año un niño con alergia a la proteína de la leche y, este curso, otra niña con alergia al huevo y también a la leche de todo tipo de mamíferos. Para evitar riesgos en la mesa, la nutricionista me hizo un menú completo y variado en el que eliminé estos alimentos de la dieta informando previamente a las familias de los niños no alérgicos para que por las noches complementaran con los nutrientes que no se aportan en el nido.

De estos alimentos, también me elaboró una lista la nutricionista para entregar a las familias.

Siempre que tengamos un niño/a alérgico entre nosotras debemos tener su inyección de adrenalina a mano por si hubiese algún percance durante el día. Yo siempre la llevo en la sillita cuando vamos al parque y la tengo cerca de la mesa, bien localizada, cuando vamos a comer.

Por supuesto, también una autorización firmada por sus padres para poder utilizarla en caso necesario.

Actuamos en caso de atragantamiento

Las madres de día estamos preparadas además para resolver cualquier situación de atragantamiento que pueda darse en el nido, ya que hay niños/as que han hecho baby led weaning (alimentación autorregulada) y desde muy pequeños comen trocitos.

Por eso, estamos formadas con un curso de Primeros Auxilios que tenemos que renovar cada año para refrescar conocimientos. Es otro de los requisitos de la Consejería de Asuntos Sociales que regula nuestra profesión en la Comunidad de Madrid.

En definitiva, la comida es un momento importante y por eso nos tomamos nuestro tiempo y la hacemos con mucha calma. Y, por supuesto, la hacemos estando atentas a actuar en cualquier momento si fuera necesario.

No todas las madres de día ofrecen menú en su casita

¿Todas las madres de día ofrecen menú en sus iniciativas? La mayoría lo hacemos. Pero otras optan por pedir a las familias que traigan la comida de casa. Yo recomiendo, sin duda, lo primero. Me gusta que todos comamos lo que he cocinado con tanto cariño, que además sé perfectamente cómo y cuándo ha sido elaborado.

Y, además, ofrecer menú nos permite aumentar la calidad del servicio y, por tanto, poder cobrar una media de 50-100 euros más por cada una de las plazas.

Si este post te ha parecido interesante, te agradeceré que lo compartas. Y si quieres ser madre de día, recuerda que ofrezco un curso online muy completo en el que te hablo de esto y de muchas más cosas, además de aportarte toda la documentación necesaria para poder abrir tu propia iniciativa.

¿Quieres saber los requisitos para ser madre de día? Consúltalos pinchando AQUÍ.

 

 

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Arancha Cuéllar

Periodista, educadora infantil y madre de día en La Casita de Pez Austral. Firme defensora del acompañamiento respetuoso a la primera infancia.

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